Roll Royce
Dentro de los coches clásicos, los Roll Royce están
unidos en el imaginario colectivo a cierta sensación
de lujo desarrollado al máximo y al estatus que confiere
poseer y conducir cualquiera de las unidades surgidas de la
mente de los ingenieros de la compañía.
Rolls-Royce surgió de la unión de Charles
Rolls y Henry Royce, a principios del siglo XX, concretamente
en 1904. Estos dos distinguidos ingleses le confirieron
a la naciente industria de los coches un signo de mayor
presencia estética y cuidado y esmero en el diseño
de cada unidad. Charles Rolls, lamentablemente, falleció
muy joven, al poco tiempo de crearse la sociedad y, desde
ese entonces, fue Royce el encargado de seguir adelante
con la iniciativa, si bien conservó el nombre original
de la firma.
De todos los modelos de coches que la factoría Rolls-Royce
fue diseñando a lo largo de los años, uno
de los más particulares, reconocidos y que ha permitido
todo tipo de abordajes (empresariales, comerciales, artístico,
etc) es el modelo técnicamente conocido como 40/50
CV. Este modelo de coche Rolls-Royce apareció en
los albores del desarrollo de la fábrica, allá
por 1906 y pasó a conocerse, desde entonces, con
el nombre de “Silver Ghost” lo que se traduce,
literalmente, como “Fantasma de plata”. El origen
de este nombre tiene que ver con el primer prototipo que
se diseñó en la fábrica – que
representaba el elemento del nombre – y que se ha
constituido en un hermoso diseño que, hasta hoy en
día, la fábrica sigue luciendo y desarrollando.
El “Fantasma de Plata” se caracteriza por su
frente alargado y por su color blanco metálico (la
plata del nombre) que lo convierten en su más reconocida
seña distintiva. La expresión 40/50 representa
el tipo de motor que emplea, además de la potencia
a la que alcanza, expresados ambas en unidades de medición
inglesas. Algo que por mucho tiempo ha develado a los especialistas
y amantes de los coches clásicos es la potencia que
el “Fantasma de Plata” podía alcanzar.
Si bien contaba con un gigantesco motor de siete (7) litros
los especialistas señalan que la potencia que podía
alcanzar rondaba los 60 VC. Con estas características,
la velocidad máxima que podía desarrollar
el “Fantasma de Plata” era de setenta y cinco
(75) kilómetros por hora. |